Cazando con cobre

La idea de realizar un artículo sobre la eficacia de la munición de rifle de cobre surgió a raíz de una conversación con José Eugenio Gutiérrez, coordinador de proyectos de la Fundación Gypaetus, además de cazador de menor y mayor.

Esta fundación es una entidad privada sin ánimo de lucro que, entre otras actividades, desde 2004 desarrolla el proyecto Life “Acciones par la Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía”. Concretamente, la fundación está reintroduciendo el quebrantahuesos en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, de donde se ha extinguido hace unos 30 años. Allí la Fundación Gypaetus cuenta con un Centro de Cría y ya ha realizado algunas sueltas de quebrantahuesos con éxito, pero han detectado que el quebrantahuesos, además de otras aves carroñeras, se está intoxicando por plomo al consumir los despojos de las reses muertas en los numerosos recechos que se organizan en el Parque, donde la actividad cinegética está muy bien organizada y es muy importante. Al parecer al quebrantahuesos le ocurre que no expulsa los restos de plomo o proyectiles enteros que encuentra, sino que los digiere de modo que termina enfermo con altas concentraciones de plomo en sangre.

José Eugenio comentó que este problema se podría solucionar si se cazara con la moderna munición libre de plomo, cartuchos que me aseguró había probado él mismo con éxito y, acto seguido, me propuso que probara en caza selectiva en el Parque estas balas y que escribiera un artículo sobre los resultados que obtuviera.

Obviamente accedí, si les soy sincero más bien picado por la curiosidad de ver cómo se comportaba en caza esta munición que por la salud del quebrantahuesos, ave por la que no sólo nunca me había interesado hasta la fecha sino que ni siquiera sabía cómo era antes de verla mientras realizaba la prueba que les voy a narrar en Cazorla.

Sí sabía que la munición libre de plomo se utiliza cada día más fuera de España en todas las modalidades de caza, como lo prueba el hecho de que todos los fabricantes importantes de cartuchos y de balas, salvo contadas excepciones, tienen algún modelo en sus catálogos y que esta munición también está ya disponible en España por lo que era una excelente oportunidad para probarla.

Balas de plomo, blindadas y semiblindadas.

Por tratarse de un material muy denso y blando, el plomo ha sido el metal más utilizado para fabricar proyectiles de todo tipo, en particular para manufacturar las balas de las armas de fuego. Mientras que éstas fueron de pólvora negra, las balas se hacían exclusivamente de este metal que podía estar engrasado o estar envuelto de papel engrasado para que no se emplomasen los cañones.

Sin embargo, cuando a finales del siglo XIX se generalizó el uso de la pólvora sin humo y se desarrollaron nuevos calibres que disparaban balas a mayor velocidad, los proyectiles de rifle de plomo dejaron de ser útiles en las armas largas rayadas porque este material, aunque estuviera envuelto en papel engrasado, no era capaz de resistir el calor que generaba la nueva pólvora ni tampoco el rozamiento del proyectil por el ánima, que quedaba totalmente anegada de residuos de plomo a los pocos disparos.

Para salvar este problema se ensayó blindar o semiblindar los proyectiles de plomo con envueltas metálicas de materiales como cobre, latón o cuproníquel, método que dio resultado y desde entonces y hasta hace relativamente muy pocos años ha sido el único utilizado para fabricar las balas que disparan los rifles potentes.

En particular, para la caza de animales de piel dura se han empleado balas blindadas que se caracterizan porque el blindaje recubre todo proyectil menos su base.

En el resto de las especies de caza mayor, sin embargo, tradicionalmente se han utilizado balas semiblindadas que, a diferencia de las blindadas, se diseñan para que se deformen cuando impactan y son capaces de ceder grandes cantidades de energía. También poseen una envuelta metálica, pero a diferencia de cómo la tienen las blindadas, recubre todo el núcleo de plomo menos la punta del proyectil, que puede quedar al descubierto –y entonces se ve el plomo del núcleo– o bien estar a su vez tapada por una inserción de otro material. Ejemplos de balas semiblindadas muy conocidas con la punta al descubierto son la Winchester Power Point, la Remington Core Lokt o la Norma Oryx. Y de semiblindadas con la punta recubierta por otro material son la Remington AccuTip; la Nosler Accubond o la Norma Punta de Plástico, por citar sólo otros tres ejemplos.

Las inserciones que se añaden a las puntas pueden tener varias misiones, pero normalmente su función principal es la de mejorar la trayectoria del proyectil, controlar su expansión o conseguir ambos efectos al mismo tiempo.

La expansión tiene que ser “controlada”.

La mayor eficacia letal de los proyectiles de caza semiblindados se consigue cuando las balas son capaces de expandir o deformarse controladamente. Esto significa que la bala tiene que aplastarse por la punta en forma de hongo y aumentar lo más posible su diámetro, pero sin que el proyectil pierda totalmente su capacidad de penetrar y de perforar todos los tejidos y huesos que encuentre a su paso. Pues bien, para que suceda ésto la bala no se tiene que romper en trozos y debe quedar parte de su cola intacta.

Por esta razón los diseñadores de balas de caza se esfuerzan por fabricar proyectiles que no se fragmenten y por tanto que, después del impacto, se recuperen con la deformación citada y con el peso que tenían antes del disparo: en términos balísticos se dice que “deben retener el cien por cien de su masa”. Ahora bien, ésto casi nunca suele ocurrir. Lo normal es que el proyectil siempre pierda algo de su estructura –de masa– durante el violento choque con el blanco en el impacto. Las balas que más masa pierden son las semiblindas que no poseen el núa de la bala soldada a su envuelta, municiones que si se utilizan mal pueden incluso hacerse literalmente añicos, por ejemplo cuando el cazador dispara una bala muy ligera a una presa que necesitaría abatirse con otra más pesada.

Por tanto, en mayor o menor medida, lo cierto que al rededor de la herida que producen estas balas quedan más o menos restos de plomo que proceden del núcleo del proyectil y que pueden observarse abriendo las piezas abatidas, rdiografiándolas o cuando se evalúa la expansión de las balas disparando sobre bloques de gelatina balística, como se puede apreciar en las fotos de la izquierda.

Por otro lado, en el problema de contaminación por plomo que tratamos habría que tener en cuenta también los casos en los que el proyectil no sale del cuerpo del animal, lo que no es frecuente pero también sucede con determinados ángulos de impacto, así como en rebotes y en tiros lejanos o cercanos debido, en el primer caso, a la falta de penetración y, en el segundo, a la sobrexpansión.

Proyectiles libres de plomo.

Para evitar este inconveniente de la contaminación por plomo de la carne de caza se han inventado los proyectiles expansivos libres plomo, hechos de cobre o de aleaciones de este metal, normalmente.

El cobre es un material blando –deformable–, maleable –se puede trabajar con facilidad– y tenaz –es difícil de romper–, por lo que permite construir balas expansivas de todo tipo. Incluso se pueden fabricar proyectiles de este material que tienen un gran coeficiente balístico para que pierdan poca velocidad por rozamiento con el aire y alcancen blancos lejanos con una gran energía cinética.

Debido a estas características del cobre, desde un punto de vista balístico la principal ventaja que ofrece como alternativa al plomo es que permite fabricar balas que no se fragmentan, sino que se deforman controladamente en forma de seta y conservando el 100 por cien de su masa, lo que como hemos dicho no siempre se consigue con las que poseen núcleo de plomo.

Ahora bien, no todo son ventajas porque el plomo es un material más denso y también más blando que el cobre, por lo que una bala de cobre debe tender a deformarse menos en el momento del impacto que una de plomo de igual peso, calibre, diseño y velocidad inicial, por lo que especialmente en tiros a muy larga distancia pienso que elegir correctamente el calibre y el peso de las balas debe ser crucial para conseguir buenos resultados.

Por otro lado, al ser el cobre un material menos denso que el plomo, las balas de cobre del mismo peso y diseño que las de plomo son más largas, como se aprecia en las fotografías. Y esta mayor longitud limita un poco el diseño de los proyectiles porque si se los cartuchos se cargan con balas muy pesadas de cobre su mayor longitud se merma la capacidad de la vaina para albergar la pólvora y no se pueden conseguir velocidades muy altas.

Los proyectiles de cobre son especialmente mucho más largos que los de plomo del mismo peso y diseño cuando poseen cola de bote y puntas muy agudas, por lo que de momento las balas muy pesadas de plomo de similar diseño y peso que las de cobre consiguen velocidades iniciales más altas con una presión moderada. Digo de momento porque estoy seguro que con el tiempo este problema se solucionará, por ejemplo desarrollando nuevas pólvoras.

Otro aspecto negativo es que las balas de cobre puro ensucian más el estriado que las envueltas de los proyectiles de plomo, si bien este problema desaparece en parte cuando se trata a las balas con recubrimientos antifricción que minimizan el encobrado y evitan que los cañones se tengan que limpiar con frecuencia, caso por ejemplo el recubrimiento Lubalox que emplea Winchester.

Calibres y municiones utilizadas en las pruebas. Se realizaron el Parque Natural de Segura y las Villas gracias a la Consejería de Medio Ambiente y, sobre todo, a la Dirección del Parque, sin cuya colaboración no podríamos haberlas llevado a cabo.

Realizamos la prueba el agente del Parque Natural, Emilio Manzaneda Rivas, que utilizó un rifle calibre .270 Winchester; José Eugenio con un .30-06 y también un .300 Win. Magnum, y un servidor con un .30-06, rifle que previamente puse en tiro en Madrid para que hiciera blanco a 200 metros con cartuchos Seller & Bellot cargados con bala Barnes XLC de 180 grains, de punta hueca. Esta bala está recubierta de una capa de material antifricción de color azul que proporciona al cartucho un aspecto inconfundible. Los cartuchos los compré en Armería Argali, que se caracteriza por disponer de un elevado número de calibres y puntas distintas de rifle para un mismo calibre. No obstante, para “sondear” el mercado pregunté si disponían de esta bala o de otra munición libre de plomo en otras armerías de Madrid y la respuesta fue que me la podían pedir pero no la tenían en depósito, lo que demuestra el bajo grado de uso que tiene aún la munición de rifle libre de plomo.

En los rifles de los calibres .270 Winchester y .300 Win. Magnum también empleamos munición Sellier & Bellot Barnes XLC cargada con bala de 130 grains y de 180 grains, respectivamente. Además disponíamos de cartuchos Remington Premier Green –obsoleta, o por lo menos no figura en el catálogo Remington 2010– y Sako Barnes X, ambos en calibre .30-06, cartuchos que aportó la Fundación Gypaetus.

Cabe añadir que nos acompañó Enrique de la Montaña, técnico de la Fundación Gypaetus. Su misión consistía en anotar en fichas los resultados y fotografiar las heridas de los animales abatidos.

De rececho selectivo.

A bordo de vehículos todoterreno nos desplazamos durante dos días por los carriles del Parque Natural en busca de piezas selectivas que se pudieran abatir, lo que fue una grata experiencia porque, además de poder admirar la belleza de sus paisajes, el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas posee una gran riqueza de fauna cinegética y no cinegética. De especies cinegéticas avistamos muchos ciervos, muflones, gamos y cabras monteses, así como algunos jabalíes a los que no pudimos tirarles. Y entre las no cinegéticas pude ver sobrevolándonos a Malena, uno de los quebrantahuesos soltados y a los que pintan de colores las alas para poder reconocerlos con los prismáticos. No es el mismo quebrantahuesos que aparece en las fotos de este artículo, pero así de impresionante era.

La idea inicial era probar bien las balas Sellier & Bellot Barnes XLC –porque disponíamos de munición para los tres calibres– a distancias superiores a los 250 metros utilizando los rifles .270 Winchester y .300 Winchester Magnum, y a distancias menores utilizando el .30-06 y también el .300 Winchester Magnum y el .270 Winchester. De esta manera podríamos analizar las heridas producidas a corta y larga distancia con los calibres que disponíamos. Disparar a más de 250 metros con el .30-06 lo descarté pues no es un calibre adecuado para cazar tan lejos, por lo que con este cartucho se disparó a objetivos situados a menos de 250 metros.

Sin embargo, los dos días que estuvimos cazando no encontramos caza selectiva que se pudiera abatir a distancias mayores de esos 250 metros, por lo que todos los tiros válidos los realizamos con los tres calibres mencionados y la bala Sellier & Bellot Barnes XLC entre 140 y 250 metros. En total con este proyectil abatimos 8 piezas: 5 ciervas, 2 gama y 1 muflón. De las válidas, 6 quedaron muertas en el acto y 2 murieron a los pocos metros de donde recibieron el impacto.

El proyectil Sellier & Bellot XLC no hace un orificio de salida que no se corresponde con el destrozo que causa dentro. Es casi tan grande como el de entrada pero cuando abrimos los animales en la sala de despiece que tienen en el Centro de Cría estaban totalmente destrozados por dentro, lo que indica una alta cesión de energía. Recuerdo el caso de una cierva abatida con .30-06 a unos 140 metros que tenía prácticamente reducidos a trozos los pulmones: habían explotado debido a la presión hidráulica.

La munición Remington Premier Green sí hace un orificio de salida más espectacular. No intenté probarla a mayor distancia de 130-150 metros porque la bala es de punta redonda y su tabla balística no es adecuada para realizar tiros largos, es su único inconveniente y seguramente una razón de peso la que Remington no la incluye en su catálogo de 2010. Otra podría ser que su diseño no es adecuado para calibres pequeños ni veloces

La usé para cazar una cierva y en un muflón con el calibre .30-06. El proyectil se deforma mucho y hace un boquete de salida que me recordaba a heridas que producen las balas con núcleo de plomo de calibres más rápidos cuando expanden bien, tanto es así que les aseguro que no me importaría haberla utilizado para cazar en batida. Esta bala ha sido también probada a distancias moderadas por José Eugenio y por otros cazadores del entorno de Cazorla con el mismo y excelente resultado.

La Sako Barnes X no la quise probar, pero lo intenté: ninguno de los dos rifles del calibre .30-06 había sido regulado para esta cartuchería. Al ser similar a la S&B XLC, salvo por el hecho de que no lleva recubrimiento antifricción, pensé que con un poco de suerte el punto de impacto sería similar, pero no fue así. Variaba lo suficiente como para no poder ser utilizadas para disparar con precisión más de 100 metros, y no estaba interesado en tirar tan cerca.

Sí les puedo decir que esta bala la ha probado en otras ocasiones José Eugenio con buenos resultados.

En total cobramos, entre 120 y 225 metros, diez piezas; siete quedaron muertas en el acto y las otras tres muertas a pocos metros de donde recibieron el tiro.

Una munición a tener en cuenta.

Que estas balas son efectivas a las distancias citadas, no me cabe duda. Tanto es así que no dudaría en irme de rececho con la Sellier & Bellot XLC o con la Remington Premier Green, y con esta última tampoco me importaría cazar en montería.

Sin embargo, me sigue quedando la duda de si esta munición será capaz de expandir tan bien como lo hace la de plomo a grandes distancias, por lo que pienso comprobarlo tan pronto me sea posible, por supuesto con calibres adecuados. Tan pronto disponga de datos los publicaremos. También decirles que, aunque desconozco la magnitud real del problema de la contaminación de la carne de caza por plomo y de la toxicidad de este metal en predadores y carroñeros por este concepto, al cierre de esta edición hemos sabido que en la reglamentación cinegética de la Reserva de Caza de Cazorla es obligatorio para la temporada 2010-11 el uso de este tipo de cartuchería sin plomo. En el resto de los acotados sólo se recomienda su uso.

Proyectiles libres de plomo

disponibles en España

En general, la oferta de calibres y tipos de cartuchos cargados con este tipo de proyectiles sin plomo es, de momento, muy inferior a la de balas con núcleo de plomo, pero desde hace unos años cada vez es mayor y ya es posible adquirir algunos modelos en nuestro país.

Destaca el fabricante norteamericano Barnes, que es el que más modelos de balas de cobre manufactura en todos los calibres deportivos y cinegéticos. Particularmente Barnes fabrica una bala que denomina Barnes TSX, de punta hueca, que ha dado lugar a otros modelos parecidos que de adquirir en España montada en los calibres más populares fabricados por marcas tan importantes como Sako, Norma o Weatherby Magnum. De este fabricante es también la bala Barnes XLC, de Sellier & Bellot, con recubrimiento antifricción que hemos utilizado en las pruebas.

Por su parte Nosler, otro fabricante norteamericano reconocido en el mundo por sus balas de alta calidad con núcleo de plomo, también produce ya varios tipos de cobre entre los que destaca el proyectil Nosler Tip, que tiene punta hueca con una inserción afilada de polímero que mejora su coeficiente aerodinámico y actúa de cuña para expandir el proyectil. Winchester lo ha adoptado en versión E-Tip con recubrimiento de Lubalox para reducir la fricción y el encobramiento del ánima y lo ofrece en los calibres más usuales de caza mayor que se utilizan en nuestro país.

Remington por su parte lanzó al mercado en 2008 la bala Premier Green, un excelente proyectil de cobre y de punta roma y hueca que lleva una inserción o cuña de polímero para favorecer la expansión. Esta bala sólo ha estado disponible en los calibres .308 Win. y .30-06 y ha sido sustituida en 2009 por otro proyectil de alto coeficiente aerodinámico, con base en forma de cola de bote y punta aguda terminada en una inserción de polímero: la bala Premier Cooper Solid, que se ofrece en un mayor número de calibres –incluso en .30-30 Win., muy utilizado en EE.UU–, además de los más populares que usamos en España. Supongo que la razón por la que la bala Premier Green ha sido descatalogada se debe a su diseño de punta roma, poco apropiado para realizar tiros largos, porque a media distancia es demoledora.

En general, todos los proyectiles de cobre que hemos mencionado se caracterizan porque no se fragmentan y se deforman perfectamente en forma de seta, siendo la retención de masa es del 100 por cien.

Sin embargo, desde hace años se comercializan en nuestro país la cartuchería Sologne GPA y Sauvestre, ambas de aleación de cobre, sin plomo, que representan una excepción a lo dicho sobre la retención de peso. La Sologne GPA porque ha sido diseñada para que pierda masa: para que su punta, que es hueca y está dividida en pétalos, se fragmente. La Sauvestre es también es una excepción porque dentro del cuerpo de cobre lleva una flecha de acero para asegurar la penetración.

Tabla balística de la cartuchería

S&B Barnes XLC comparada con la

Winchester Power Point semiblindada

Se proporciona la tabla balística de la cartuchería con bala de cobre más utilizada en las pruebas: la S&B Barnes XLC, que se compara con un proyectil clásico semiblindado con núcleo de plomo: el Winchester Power Point (que tienen un coeficiente balístico inferior). Nótese que aunque la velocidad inicial de la munición Power Point es superior, la Barnes XLC de cobre la supera en velocidad en unos pocos metros a la distancia de 300 metros, debido a su mejor coeficiente balístico. Igualmente, debido a su velocidad inicial más moderada la caída de las bala de cobre es mayor a 300 metros que la de plomo. Aunque las pruebas han confirmado que hasta 250 metros la velocidad es suficiente para que expanda el cobre, cabe preguntarse sin embargo si a mayor distancia será capaz de competir con el plomo en este aspecto.

En trayectoria está claro que esta bala Barnes XLC no puede hacerlo.

Bala Calibre Peso bala Vo m/s V100 m/s V200m/s V300 Eo (J) E300 (J) (*) 100 m 200 m 300m

S&B Bar. XLC .270 Win. 130 grains 850 802 756 713 3.042 2.140 0 -13,3 -43,8

Win. P. Point .270 Win. 130 grains 933 854 780 710 3.663 2.122 0 -7,4 -28,5

S&B Bar. XLC .30-06 180 grains 800 757 717 679 3.731 2.684 0 -15,1 -49,4

Win. P. Point .30-06 180 grains 823 752 685 621 3.949 2.249. 0 -10,7 -39,1

S&B XLC .300 WM. 180grains 890 846 804 765 4.618 3.409 0 -11,7 -38,6

Win. P. Point .300 WM. 180 grains 902 818 739 665 4.747 2.579 0 -7,9 -29,5

(*) Caída en centímetros a 200 y 300 metros con el visor regulado para que la bala haga blanco a100 metros.

Fuente: trofeocaza.com

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